domingo, 27 de junio de 2010

Quiromance


Frente al destino, algo que forjar. Lo conseguido y lo que vendrá. Toma mis manos despacio y comienza a leer, gitana, dime que no te amo, miente para comenzar. Muchas líneas dispar. Mis manos al frente se entregan a tu manera de interpretar.
Son terciopelo tus manos al acariciar, llevas mi vida en palabras protegidas por el azar, puedes hacerme un poema o discurso, o temblar, puedes hacer que la vida se envuelva en recuerdos, en ideas, en lamentos o hacia atrás. Tu mirada, cauta, esquiva estos ojos que te dicen más. Dime que nada es cierto, gitana, dímelo sin pensar.
Línea de la vida que ha de rondar, fuerte como venga, fuerte nada más, vigoroso encanto soporto y conllevaré; línea de la mente, larga para comprender. Educado al tiempo no puedo mentir, si lo dices lento me enamoro más, por mirar tu boca, al escucharte nomás; enséñame a leer lo que sientes, gitana, muéstrame la verdad.
Nada de lo que digas te creo, gitana, por que no me puedo dejar de enamorar, si tus manos al Monte de Venus, o si los hijos, o qué más da. Tu sabes avizorar, no por las manos, ni por los ojos o por mi forma de estar, sabes muy bien, magyar, que hace mucho que te veo y me provocas suspirar. Más que decírmelo todo, gitana, más si quiera que interpretar, sabes con tacto bendito todo lo que te quiero dar; para la noche una luna blanca y el aire y mi vida, para las tardes mi voluntad; mírame con verdad, envuelve tu vida en la mía, déjate idolatrar…